Quinta Compañía de Bomberos

En Servicio

Mártires y Voluntarios destacados



MUERTOS EN ACTO DE SERVICIO

Máximo Humbser Zumarán
Augusto Salas Bravo
Rafael Urrutia Bunster


VOLUNTARIO ILUSTRE

Alfredo Santa María Sánchez


VOLUNTARIOS DESTACADOS

Ruperto Marchant Pereira
Francisco de la Cerda Zegers
Gustavo Ried Canciani
Ignacio Santa María Márquez De la Plata
Alberto Ried Silva
Juan Matte Baeza
Santiago García Huidobro
Manuel Torres Boonen
Oscar Dávila Izquierdo
Gaspar Toro Barros
Ricardo Montaner Letelier
Eduardo Pérez Covarrubias
Jorge Gaete Rojas
Sergio Dávila Echaurren
Eduardo Swinburn Herreros
Sergio Avaria Pemjean
Mario Errázuriz Barros
Máximo Humbser Zumarán

Máximo Humbser Zumarán

Máximo Humbser Zumarán ingresa a la Quinta el 14 Abril 1919.

Cargos desempeñados:

  • Maquinista (1921-22, 1925, 1930-31)

  • Secretario (1929)

  • Inspector General (1933-34)

  • Teniente 1° (1924, 1927-28)

  • Capitán (1931-32, 1939-40)

  • 2° Comandante (1934-36)

  • Comandante(1940-44, 1951-52)

  • Director electo (1939)

  • Director Honorario (1944)

  • Miembro Junta de Disciplina (1949-51)


Anotaciones Especiales:

  • Premio Dávila (1919, 1925)

  • Premio La Llave (1921)

  • Competencia Premio Comandancia (1919)

  • 2° Lugar Premio J. M. Besoaín (1930, 1931, 1932)

  • 1er Lugar Premio J. M. Besoaín (1939), Capitán

  • Premio de Constancia por 35 años de Servicio con 1377 sobrantes

  • Sirvió en la 6a Cía. Entre Junio de 1915 y Marzo de 1919



Luego de ocupar entre otros cargos, los de Teniente y Capitán, es elegido 2° Comandante y más tarde, las compañías lo eligen Comandante.

En 1951 hubo algunos problemas en la elección de Comandante y las Compañías, por unanimidad eligieron al Director Honorario don Máximo Humbser. El ya había servido ese cargo por cuatro años desde 1940 y lo había desempeñado con singular eficiencia. A pesar de su edad madura y de los sacrificios que ya había experimentado y que nuevamente se le imponían aceptó diciendo:

"Este nuevo sacrificio que me pide la institucion lo ofrezco a los voluntarios jovenes para que, con mi ejemplo, formen su personalidad bomberil y sepan que al cuerpo de bomberos hay que servirlo cada vez que lo requiera. Deseo tambien dar un ejemplo a aquellos voluntarios que, por el hecho de haber obtenido la calidad de honorarios, especialmente, les pido continuar trabajando en las filas y cooperar a la labor de los activos con su consejo y experiencia".

El Comandante Humbser refrendó estas palabras de alguna manera, premonitorias, con su heroica muerte.

El incendio

A las 2.30 de la madrugada del viernes 22 de agosto de 1952 se dio la alarma de incendio. El fuego apareció al interior de una propiedad ubicada en Serrano N°79.

El incendio fue violento pero antes de una hora las Compañías lo habían dominado. La Quinta armó cuatro pitones. El Comandante ordenó al Capitán Hernán Swinburn que hiciera retroceder a dos de ellos por haberse situado en una ubicación que a juicio del Comandante era peligrosa. El viejo edificio amenazaba derrumbarse y el Comandante ordenó a todas Compañías cortar el agua para efectuar una inspección personal del inmueble.

Se le vio subir al segundo piso acompañado sólo de sus ayudantes. De pronto desde la calle se escuchó el estrépito del derrumbe y una voz que gritaba ¡Cayó el Comandante!. Bajo una montaña de escombros quedaron aprisionados el Comandante Humbser y su Ayudante don Raúl Rodríguez Vidal de la Doce Cía. Este fue rescatado con vida después de larga y peligrosa labor ya que otras murallas amenazaban desplomarse sobre el mismo sitio.

Al fin pudo descubrirse un brazo del infortunado Comandante. Los Cirujanos de la Quinta y de la Undécima Cía. doctores Prieto y Raffo le tomaron el pulso antes de lograr extraer totalmente el cuerpo y confirmaron su muerte. Después de más de una hora de incesante trabajo se pudo sacar su cadáver cuyas insignias de mando mostraban las huellas de la tragedia.

Se le llevó a la Asistencia Pública y de ahí al cuartel de la Quinta. Así se cumplían sus terminantes disposiciones de que sus restos se velaran en la Compañía, pero por su calidad de Jefe de la Institución debió rendírsele los honores correspondientes en el Cuartel General.

> Imprimir biografía

Augusto Salas Bravo

Augusto Salas Bravo (1915-1944)

En sesión de Compañía celebrada el 3 de Enero de 1941 la Quinta aceptó como voluntarios a los jóvenes Augusto Salas Bravo y Víctor Piwonka Figueroa. Ambos se distinguieron por el entusiasmo con que comenzaban su vida bomberil.

Augusto Salas debió alejarse de la Compañía cuando, en julio de 1942, sus obligaciones laborales lo trasladaron fuera de la ciudad. Al año siguiente trabajaba en las oficinas de Santiago de la Organización Kappés y solicitó su reincorporación a la Bomba en la que fue nuevamente aceptado.

Varios Quintinos lo conocían en su actividad de empleado de esa Organización en la que ya ocupaban cargos de importancia Leonardo Mascaró, Vicente García Huidobro, Mario Gross y Mario Gonzáles.

Ellos pudieron apreciar mejor las cualidades de laboriosidad y corrección del joven quintino Augusto Salas. Este era un hombre muy ordenado y con su trabajo ayudaba a sus familiares. Había quedado huérfano y vivía con las hermanas de su padre. Era dirigente de la acción Católica y sus compañeros de bomba aseguran haberlo visto predicar en las calles igual que los protestantes. Sin embargo dentro de la bomba sus actividades se limitaron a cumplir sus obligaciones bomberiles. En cumplimiento de ellas sale de su casa un frío amanecer de Mayo en que el destino lo elige a él como la primera víctima que el fuego cobró a la Quinta.

El joven apóstol de la fe católica murió como esos antiguos cristianos martirizados hasta la agonía. Agua hirviendo, fuego y golpes terminaron con Augusto Salas y él sintió sin quejarse, sin renegar de sus ideales bomberiles ni de su fe, como se extinguía su vida.

RELACION DEL INCENDIO DEL 18 DE MAYO DE 1944

En el libro de Guardia el Tte. 2° don Carlos Swinburn Herreros anota la siguiente relación del incendio que costó la vida a nuestro compañero Augusto Salas Bravo:

INCENDIO.- A las 5.10 de la madrugada se dio la alarma de incendio y se indicó como lugar amagado el edificio situado en la calle de Moneda esquina Sur Poniente de Bandera, ocupado por oficinas de profesionales en los altos y por negocios de fuente de soda, restaurantes y floristas en el primer piso. El fuego apareció en el segundo piso y la Compañía armó 5 pitones: 2 por el techo, 2 por los balcones del segundo piso y el 5° por la escalera de madera que comunicaba el primero y el segundo.

A las 6.10 A.M. se retiraron los pitones del techo, quedando solamente los tres restantes, con lo que se trabajó hasta la retirada de la Compañía a las 7 A.M.

A las 6.10 A.M. se retiraron los pitones del techo, quedando solamente los tres restantes, con lo que se trabajó hasta la retirada de la Compañía a las 7 A.M.

ACCIDENTE.- A las 5.50 de la madrugada, en circunstancias en que el incendio se encontraba casi dominado y el personal de la Compañía dedicado a la extinción de los escombros, se produjo de súbito el derrumbe de un techo en el interior del edificio y, como consecuencia de esto, sobrevino la desgracia que paso a relatar.

En uno de los pitones que la Quinta tenía colocado en el interior del edificio se encontraban los voluntarios Luis Oportot y Oscar Bascuñán, situado este último en el acceso al segundo piso. Subía en dirección a ese pitón, por la escalera de madera, el voluntario Augusto Salas con el objeto de relevar al compañero Oportot, en cumplimiento de una orden recibida.

En el momento en que ascendía Salas por aquellas escaleras se produjo el derrumbe del techo sobre el descanso de la misma, arrastrando a aquel violentamente hasta el entrepiso, cayendo además, un gran estanque con agua, cuyo contenido se encontraba hirviendo debido al calor del incendio y que se vació sobre el cuerpo de nuestro compañero Salas, produciéndole atroces quemaduras.

Con la presteza que el caso requería, se extrajo de entre los escombros al voluntario Salas, quien, con esa hombría y entereza que siempre lo caracterizaron, quiso trasladarse por sus propios pies, ayudado por dos de sus compañeros, hasta el carro de la Asistencia Pública, que se encontraba en los alrededores del siniestro.

Los voluntarios Oportot y Bascuñán, que estaban en el 2° piso no sufrieron en toda su intensidad los efectos del derrumbe, recibiendo ambos solamente golpes y rasmilladuras, las que a Dios gracias, no alcanzaron la gravedad que era de temer.

El Cirujano de la Quinta, doctor Ernesto Prieto Trucco, lo hizo trasladar a la Clínica Alemana y diagnosticó que la muerte de Salas era inevitable y que fatalmente ocurriría muy pronto.

Se le hizo una transfusión de sangre, la que dio el Teniente 1° Fernando Montaner. El presbítero don Jorge Gómez Ugarte acudió a prestarle los primeros auxilios religiosos que Augusto Salas recibió en plena lucidez. A las 15.55 horas entregó su alma a Dios.

Sus funerales se efectuaron el 20 de Mayo. Fue sepultado en el Mausoleo del Cuerpo. La Quinta le rindió los mayores honores e hizo imprimir una corona fúnebre en homenaje a su memoria. En esa memoria se insertan discursos y homenajes póstumos.

A nombre de la Quinta habló el Director don Gaspar Toro Barros y el voluntario activo don Gustavo Holley Merino. A nombre del Cuerpo habló el Vice Superintendente don Guillermo Morales Beltramí.

En representación del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso, don Oscar Fernández y de la Tercera Cía. don Fabio Vío Valdivieso.

El Alcalde don Galvarino Gallardo, el presidente de la juventud Católica don Antonio Recabarren, representantes de la Organización Kappés y Club Deportivo, también le rindieron emotivos homenajes.

La Tercera de Valparaíso envió una delegación de 42 voluntarios y formaron 81 Quintinos.

> Imprimir biografía

Alfredo Santa María Sanchez

Alfredo Santa María Sanchez

La hoja de servicio de Alfredo Santa María dentro de la Compañía y del Cuerpo es la más brillante que hasta hoy se haya conocido. Así reconocida por el Directorio, se dispuso que ella fuese expuesta a la contemplación como ejemplo para todos los voluntarios.

Desempeñó todos los cargos a excepción de Maquinista y Ayudante. Fue un brillante Capitán que conquistó para la 5ª el gran Premio Presidencial de 1916. En 1918 organizó la primera Guardia Nocturna.

En 1924 es elegido Comandante, al cumplir 5 años en el cargo, el Directorio lo nombra Director Honorario. Cinco años más tarde la Municipalidad de Santiago le otorga una medalla de oro por sus 10 años al mando del Cuerpo. En 1939 al cumplir 15 años como Comandante, el Directorio le entrega una condecoración especial.

Al dejar la Comandancia pasa a la Dirección de la 5ª por breve tiempo, para ocupar el cargo de Vice Superintendente y el luego el de Superintendente, cargo en que lo sorprende la muerte el 8 de mayo de 1946.

El nombre de don Alfredo Santa María es recordado en nuestras filas al pasar lista en todo acto de servicio y se le designó como Voluntario Ilustre de la Compañía.

El 6 de diciembre de 1954, el Presidente don Carlos Ibañez y su Ministro de Educación don Oscar Herrera promulgaron la Ley N°11.752 en que se autorizó la erección de un monumento a don Alfredo Santa María, obra que aún no se realiza.

En 1988 el Directorio autorizó la colocación de un monolito, en el patio del Cuartel General, como un homenaje al Superintendente don Alfredo Santa María. El proyecto estuvo a cargo de los voluntarios Hernán Swinburn, Sergio Avaria, Mario y Alvaro Gozález Bazán.

Don Alfredo Santa María se tituló de abogado, fue profesor de Derecho y se destacó como Presidente del Colegio de Abogados, no actuó nunca en el campo político a pesar de que muchas veces trataron de incorporarlo en esas lides. Aceptó la Alcaldía de Santiago para servir a la ciudad que tanto quiso y continuó compartiendo su tiempo en las obras benéficas como la Liga de Estudiantes Pobres de la que era Presidente y muchas otras en que volcaba sus filantrópicas inquietudes.

> Imprimir biografía

Rafael Urrutia Bunster

Rafael Urrutia Bunster

Rafael Urrutia ingresó a la Bomba el 14 de Abril de 1976 año en el que egresaba de la Universidad como Ingeniero Civil. Sin descuidar sus estudios tuvo excelente asistencia a los actos de servicio y formó en los equipos que ganaron los premios Dávila en 1976 y 1978.- El premio Matte 1978 y 1979; y la competencia Besoaín 1977 en que la Quinta obtuvo el 2° premio. Dotado de un buen físico no solo corría en las competencias sino que aportaba inteligentes soluciones tácticas siendo reconocido como un gran "craneador" de movimientos.

En el incendio ocurrido el 9 de Junio de 1979, en San Ignacio esquina de Pedro Lagos, un accidente le produjo graves lesiones poniendo en peligro su vida y compromoetiendo su columna y médula espinal. La Compañía se encontraba en ejercicio en el Parque de las Naciones Unidas, cuando a las16:00 hrs. se da la alarma de incendio.

RELACION DEL INCENDIO DEL 9 DE JUNIO DE 1979

"Grande y peligroso. Era una fábrica de muebles de cocina y la estructura estaba toda carcomida", es la descripción del incendio en el libro diario de oficiales.

"ACCIDENTE: En los momentos en que avanzaban 2 pitones por el techo, nuestro vol. Rafael Urrutia B. sufrió una caída hacia el interior al quebrarse una plancha de pizarreño...", cayendo de una altura de app. 6 mts. él, de inmediato se dio cuenta de la gravedad sus lesiones y exigió a los voluntarios de la Sexta Compañía, que lo pusieran sobre una puerta, antes de moverlo.(En esa época no se conocía de las técnicas de inmovilización utilizadas hoy en día).

Fue llevado a la Posta Central, acompañado por su primo y voluntario Arturo López Urrutia, donde se le hizo un primer diagnóstico siendo derivado al Hospital de Neurocirugía. Una vez en este centro especializado, fue recibido por el cirujano de turno, que por coincidencia, resultó ser cirujano de la Cuarta Compañía, quien lo operó de Urgencia.

Sigue el libro de guardia: "Con gran dolor, una vez operado, los vol. que aguardaban junto a él, encabezados por el Sr. Director y Sr. Capitán de la Cía., supimos del trágico resultado del golpe; fractura total de columna..."

SEMANAS POSTERIORES

El voluntario Rafael Urruitia estuvo en el Hospital de Neurocirugía hasta el 19 de junio, posteriormente fue trasladado a la Clínica Alemana, donde su inestable estado de salud lo hizo pasar del pensionado a la U.T.I. de la Clínica, en varias oportunidades. El día 19 de Julio un a delegación presidida po r el Director lo visitó llevándole una "Gran torta verde" para celebrar su cumpleaños. También fue sometido a varias operaciones, y en un a de ellas sufrió un paro cardiaco a causa de la anestesia. Finalmente sale de la clínica el día 18 de Noviembre, para viajar a Estados Unidos y seguir tratamiento en el Lubin Rehabilitation Center.

Con increíble valor y entereza, desde su silla de ruedas, el mismo Rafael reconfortaba a sus familiares y amigos. La Quinta acordó conferirle la calidad de Honorario, una medalla especial y pasarle lista a perpetuidad designándolo Voluntario Distinguido. El Presidente Pinochet también lo condecoró y mostró a la juventud chilena como ejemplo de hombría y valor.

> Imprimir biografía

Ruperto Marchant Pereira

Ruperto Marchant Pereira

Ruperto Marchant nació en Santiago, el 4 de Junio de 1846, era hijo de don Tomas Marchant Blantot y de doña Teresa Pereira. Figuró desde su juventud en los centros intelectuales, colaboró en varios diarios y revistas, cultivó el novelismo y la poesía, escribió 18 libros y un sin número de artículos. Estudió leyes y cuando todos sus amigos lo veían de abogado, cambió el rumbo de su vida, para ingresar al Seminario de Santiago. Una vez ordenado Sacerdote, fue nombrado profesor de historia y de literatura. Era ya profesor del Seminario cuando estalló la Guerra del Pacífico y se ofreció al gobierno gratuitamente como Capellán del Ejército.

Ruperto Marchant fue el más entusiasta fundador de la Compañía, fue él quien presidió la primera reunión de los futuros quintinos, el 7 de junio de 1872. Había ingresado 5 años antes a la Primera Compañía, destacándose como gran bombero y oficial.

El 21 de Abril de 1876 presenta su renuncia a la compañía, escribiendo: "Llamado por Dios a enrolarme en el cuerpo de voluntarios encargados de la especial custodia y sostén de su Iglesia, tengo que separarme de la Compañía que tan simpática y querida me ha sido". Más detalles de la historia de don Ruperto Marchant Pereira en su artículo de El Quintino Ilustrado

> Imprimir biografía

Gustavo Ried Canciani

Gustavo Ried Canciani

Gustavo Ried nació en Valparaíso el 11 de septiembre de 1850. Se educó en el Colegio Alemán y se dedico a las actividades del comercio. Fue organizador de las compañías de seguros La República y La Industria.

Antes de fundar la Quinta, perteneció a la 2ª Cía. de Valparaíso, donde su padre, Aquinas Ried era fundador y Comandante. En la primera oficialidad de la Quinta fue Teniente 1°. Fue Capitán en cuatro periódos y fue el primer Director elegido entre los voluntarios, cargo que ocupó en dos oportunidades.

Gustavo Ried estuvo a cargo de la Compañía en los primeros momentos del incedio del cuartel de la artilleria y ante el temor generalizado dió la gloriosa orden: NADIE SE MUEVA ¡FIRME LA QUINTA!

Por problemas disciplinarios de sus hijos quintinos, renunció a la Compañía el 11 de febrero de 1926, falleciendo el 4 de junio de 1927. Por un acuerdo especial de la Compañía su retrato fue colocado en la sala de sesiones.

> Imprimir biografía

Ignacio Santa María

Ignacio Santa María Márquez De la Plata

Ignacio Santa María nació en Santiago el 25 de septiembre de 1859, era el hijo menor de Presidente de la República Don Domingo Santa María y de Doña Emilia Márquez de la Plata. Estudio en el Instituto Nacional y en la Universidad de Chile, de donde se tituló de Abogado en 1880. Se dedicó preferentemente a la abogacía y llegó a ser una de las figuras sobresalientes del foro chileno.

Colaboró en diarios y revistas que lo dieron a conocer como escritor e historiador. Fue Diputado por Valdivia en varios períodos y rehusó en varias ocasiones carteras ministeriales. Era casado con doña Elisa Sánchez Ortúzar.

El 1° de diciembre de 1875, ingresó a la Quinta. Tenía sólo 16 años y al poco tiempo comenzó a ocupar todos los cargos de oficial. En 1892 es elegido Comandante, en 1893 Vicesuperintendente y Superintendente de 1894 a 1895 y de 1911 a 1913. Fue nombrado Director Honorario en 1896.

Ignacio Santa María tenía un espíritu profundamente progresista, en el primer período en que fue Superintendente, dio comienzo a la construcción del Cuartel General y en el segundo período a la renovación del material mayor del Cuerpo por bombas automóviles.

El fue el primer Comendador de la "Orden del Pololo". Ese distintivo era un pololo verde que servía como adorno de corbata o en el ojal de la solapa. La figura del pequeño coleóptero era de metal esmaltado en el mismo color del uniforme Quintino y dio origen al término "pololeo" y sus derivados, ya que como era natural todos esos jóvenes le hacían la corte a alguna niña, y de prenda, antes del anillo de compromiso, o como prueba de cariño, algunos voluntarios prestaban o daban sus insignias a sus preferidas. De ahí empezó lo de "mi pololo" que decían las niñas, dicho que fue seguido por "mi polola", y que terminó por crear el verbo pololear.

En 1920 en medio de la agitación política, la Compañía le pidió que estableciera una norma de conducta para que los Quintinos no se vieran enfrentados a divisiones por sus convicciones políticas. La norma establecida, es uno de los principales patrimonios de la Compañía y se resume en:

"EN EL UMBRAL DE LA QUINTA COMPAÑíA DEBEN QUEDAR TODOS LOS CALORES DE LA CALLE, PARA QUE ADENTRO SOLO QUEDEN, COMO SIEMPRE LOS AMIGOS Y COMPAÑEROS UNIDOS POR LAZOS QUE NADA TIENEN QUE VER CON LA POLITICA".

Don Ignacio Santa María falleció repentinamente el 6 de agosto de 1922, tenía 63 años y había obtenido el premio por 45 años de servicio. Digno de la modestia que lo caracterizaba, dio instrucciones para que a su funeral sólo asistiera la Quinta. El 12 de noviembre del mismo año, la Compañía junto al Directorio, efectuó una romería a su mausoleo, donde se coloco una placa de agradecimiento por todos sus servicios.

> Imprimir biografía

 Alberto Ried Silva

Alberto Ried Silva

Don Alberto provenia de una familia de Quintinos, desde muy niño conoció primero los cuarteles de nuestro puerto de Valparaíso, posteriormente su padre lo llevó a las filas de la Quinta Compañia de Santiago, tradición familiar llevada con su hermano por más de 60 años de servicio.

Don Alberto era un hombre bonachón y generoso, de hablar pausado levemente enfático, un artista múltiple, escritor, pintor, escultor, periodista, servidor público como Cónsul de Chile en Francia y por sobre todo BOMBERO. Su gran vocación y espiritú generoso lo llevaron también a fundar el Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa.

Como intelectual Chileno integró el famoso "Grupo de los Diez", este grupo se reunia con largas platicas en la Casa de la torre, aún en pie en las calles Santa Rosa y Tarapacá en el centro de Santiago, ahí se puede admirar el famoso portal tallado en piedra por el escultor Don Alberto Ried Silva. En sus obras pictóricas se reconoció la influencia del maestro Juan Francisco González. En el área de la Escultura además de varias obras, hizo un importamte estudio del busto de nuestro historiador Barros Arana. También fue el autor de nuestro himno, la Quintina. Como escritor se destacan los libros "El Hombre que Anda", "hirundo", "La Casa Loca". En París publicó el libro "Veintiuna Meditaciones". Finalmente pública "El Mar Trajo Mi Sangre" y el "Llamado del fuego", rico libro de historias bomberíles, anécdotas y vivencias de la época. Todos los libros son verdaderas autobiografias de don Alberto.

Otra importante hito en su vida fue donar a la ciudad de Santiago, la gigantesca piedra cordillerana que hoy se ubica en los faldeos del cerro santa Lucía, logrando que su amigo y escultor Samuel Román grabaran la carta de don Pedro de Valdivia, carta que tanto estudiantes chilenos y Turistas le otorgan unos minutos de reflexión. Gestionó la construcción del Mausoleo de los Artistas y Gracias a sus Innumerables campañas, la estatua "Al Dolor" del artista Carrere Belleuse fue trasladada a la plazuela externa del Cementerio General por Avda. La Paz, riendiendo un merecido reconocimiento a las víctimas del Incendio del Templo de la Compañia, siniestro del Siglo XIX que marcó la Fundación del Cuerpo de Bomberos de Santiago.

Durante el mandato del entonces Presidente de la República de Chile Don Arturo Alessandri Palma, ejerció como diplomático y Cónsul de Chile en Francia. Don Alberto falleció un 5 de mayo de 1965.

> Imprimir biografía

Juan Matte Baeza

Juan Matte Baeza

Este distinguido y entusiasta Quintino, honró las filas de la Compañia por su lucida y brillante hoja de servicio. Antes de su Ingreso a la 5ª el 7 de julio de 1893, había pertenecido a la 2ª Cía. por 10 años.

En la Quinta fue Maquinista, Capitán y Director. En el Directorio ocupó los cargos de Secretario y Tesorero General, siendo nombrado Director Honorario el 5 de noviembre de 1913.

Fué el primer Capitán de la 5ª en obtener el Premio "La Llave". Para recordarlo, la Compañía instituyo el Premio Matte en 1945.

Falleció el 27 de junio de 1917

> Imprimir biografía

Santiago García Hhuidobro

Santiago García Huidobro

Don Santiago García Huidobro, ilustre y distinguido voluntario de la 5ª, que honró por muchos conceptos las filas del Cuerpo, ingreso a la Compañía el 8 de diciembre de 1891.

De profesión ingeniero, vivió rodeado de silencio. Los que se acercaban a él, sólo conocían superficialmente su personalidad, un hombre alto, delgado, muy derecho, de tez morena, ojos oscuros y fisonomía de rasgos muy acentuados. De una mirada serena y franca, de pocas palabras y una gran sencillez.

Durante 4 años ocupó el cargo de maquinista, en 1896 fue elegido Secretario y poco después el mismo año, Capitán, cargo que desempeño los años 1897 y 1899. Volvió en 1901 al puesto de maquinista, por el cual tenía especial predilección y fue elegido nuevamente Capitán de 1902 a 1904 y de 1906 a 1907.

Como buen ingeniero, estudiaba a fondo los desarrollos de nuevas bombas y material de extinción de incendio, es así como conoció de las nuevas bombas automóviles que se comenzaban a usar en Europa. Ilusionado con estas modernas máquinas, empezó a hacer propaganda entre los Quintinos a favor del nuevo material. Fue larga y difícil su labor, pero, tenaz en la realización de sus propósitos, no abandonó su proyecto hasta verlo hecho realidad.

En 1904 llegó la primera bomba automóvil a la 5ª; bomba a vapor con fogón de petróleo que como todo invento tuvo serios problemas de funcionamiento. Santiago García Huidobro se sentía tan responsable de la bomba, que en 1907 renunció a la Capitanía de la Quinta para ocupar el cargo de Maquinista.

Tuvo que soportar la Compañía una aguda crisis en sus finanzas y personal, la que fue vencida por el entusiasmo de sus voluntarios y por la fe inalterable que animaba a Santiago García Huidobro. Y en lugar de volver a adoptar una bomba a vapor, la 5ª encarga una nueva bomba automóvil, la exitosa Mieusset.

La forma en que Don Santiago, había desempeñado la Capitanía de la 5ª, hizo que fuera elegido Comandante de 1911 a 1913. Se dedicó por completo al desempeño de su cargo, compendió que la organización legal y financiera del cuerpo era buena, pero muy deficiente en lo técnico. Encargó libros y revistas al extranjero y estudió detalladamente las organizaciones bomberiles de Estados Unidos y Europa. En seguida con método y voluntad inquebrantable comenzó la reorganización del Cuerpo.

Pero no era sólo un gran organizador, en los incendios era un verdadero jefe. Tranquilo y sereno ante el peligro, sabía mandar y hacerse obedecer, jamás se le vio nervioso, por el contrario con su habitual calma impartía sus órdenes con toda serenidad.

El Comandante García Huidobro estaba en todas partes, recorría el local entero en los incendios, imponiéndose de cada detalle del trabajo. Fue así como el 30 de mayo de 1912 al dar las últimas órdenes para apagar un incendio, una pesada muralla cayó sobre él, aplastándolo por completo. Su recuperación tardó varios meses.

Fue Director durante los años 1914 y 1915, Vice superintendente de 1919 a 1921 y nuevamente Comandante de 1922 a 1923, fecha en que el Directorio le confiere la calidad de Director Honorario.

En el plano profesional, fue director en el Ministerio de Obras Públicas siendo responsable del alcantarillado de Santiago, obra en que se ocuparon más de 400 km. de tuberías y que fue entregada un año antes de lo planificado.

Don Santiago García Huidobro murió el 27 de junio de 1927 y digno de su gran modestia dio instrucciones para que a su funeral sólo concurriera la Quinta.

> Imprimir biografía

Manuel Torres Boonen

Manuel Torres Boonen

En 1898 ingresa Manuel Torres Boonen hijo del fundador don Tomás Torres y médico como él, fue el cirujano titular de la Quinta Compañía a la que sirvió 33 años desempeñando muchos cargos de Oficial. Hacía ya once años que el quintino Manuel Torres era el Secretario General de la Institución cuando ocurrió su muerte, trágico acontecimiento que la prensa calificó de desgracia nacional y que causó a todos el más profundo dolor.

En los funerales formaron corporaciones humanitarias, sociedades científicas u obreras, instituciones de beneficencia, tropa del Ejército, pero más que todo fue el pueblo, el humilde pueblo, el que exteriorizó su pesar en la forma más sentida. Las lágrimas se asomaban a muchos ojos al paso del cortejo y su tumba quedó materialmente cubierta por una pirámide de flores, compuesta en gran parte de ramos modestos.

En los discursos que en el Cementerio pronunciaron representantes de todas las colectividades, se ensalzó la labor de Manuel Torres en su carácter de médico, de amigo, de benefactor público, pero en esos discursos preparados de antemano, nadie pudo notar un hecho que es fundamental y que es profundamente educativo: que un médico de hospital, un cirujano militar y un miembro del Cuerpo de Bomberos, pudiera haberse hecho acreedor a la admiración, al afecto y a la gratitud de tanta, tanta gente.

Manuel Torres Boonen acudió siempre al lugar en que fueran necesarios sus servicios. Viajó a auxiliar a los heridos en la catástrofe del Alpatacal; en el terremoto de Talca mereció una especial felicitación del Ministro de Guerra don Bartolomé Blanche. El Gobierno de Francia lo condecoró por sus servicios médicos prestados durante la primera Guerra Mundial en el frente francés, mientras se encontraba comisionado por el Gobierno de Chile en esa Nación. En todas partes dejó el recuerdo de su actuación eficiente y generosa.

La Quinta Compañía colocó en su tumba una placa con la siguiente inscripción: " A MANUEL TORRES BOONEN LO ACOMPAÑA EL CARIÑO DE LA 5ª COMPAÑíA DE BOMBEROS".

En sesión especial celebrada por la Compañía y a la que concurrió su hijo Manuel Torres de la Cruz y familiares, se le rindió el póstumo homenaje de los quintinos. Se adhirieron al íntimo dolor los ex voluntarios y amigos de la Quinta. Doña Carmela Carvajal viuda de Prat dice "... ante la horrible desgracia que nos arrebató al inolvidable Manuel Torres... sírvase aceptar la querida Quinta la expresión de mi más sentido pésame en este duelo que nos es común."

Una calle recuerda su nombre en la ciudad. En la Quinta su figura se venera junto a la de otros grandes quintinos. Una corona fúnebre relata su vida y su muerte y en el archivo centenares de páginas muestran su trabajo de Secretario y Oficial.

> Imprimir biografía

OscarDávila Izquierdo

Oscar Dávila Izquierdo

Oscar Dávila nació en Santiago el 26 de diciembre de 1882, era hijo del fundador de la compañía Don Benjamín Dávila Larraín y de doña Ana Luisa Izquierdo Sanfuentes. Estudio en el Liceo de Aplicación y en la Universidad de Chile, de donde se tituló de Abogado el 9 de mayo de 1904. Se dedicó no sólo al ejercicio de su profesión sino también al profesorado universitario, en las Universidades de Chile y Católica.

Mientras estudiaba, fue oficial supernumerario del Ministerio de Relaciones Exteriores y empleado de la Caja Hipotecaria. Organizó y presidió la sociedad de Escuelas Nocturnas para obreros y fundó el Colegio de Abogados y la revista de Derecho y Jurisprudencia.

De 1919 a 1924 fue Ministro de Industrias, Obras Públicas y Ferrocarriles. Uno de los primeros actos como Ministro fue ordenar el remate del auto dispuesto para el Ministerio. Aquel hecho fue considerado como un acto inaudito por la prensa, acostumbrada a los derroches de los fondos fiscales. Durante su gestión ministerial realizó proyectos de trascendencia nacional, en especial, las principales obras viales de la época.

Oscar Dávila ingreso a la Quinta el 21 de septiembre de 1900, al poco tiempo ocupa los cargos de Teniente 2°, Secretario y Teniente 1°. En 1905 la Municipalidad de Santiago lo premia por su rápida recuperación luego de las heridas sufridas en un acto de servicio.

En la primera sesión de 1911, en que preside por primera vez el Director Oscar Dávila, solicita la palabra el Superintendente don Ignacio Santa María y lo felicita efusivamente al verlo desempeñar el mismo cargo en que tantos años vio, durante el siglo pasado, a su padre don Benjamín Dávila. El nuevo Director le agradece sus elogiosas frases y le ruega espere hasta el término de su período para felicitarlo si es que lo merece.

Para bien de la Compañía, Oscar Dávila fue Director en cuatro períodos totalizando más de 19 años en el cargo. El Superintendente Ignacio Santa María ya no existía, cuando Oscar Dávila declinó definitivamente la última reelección.

Es elegido Vicesuperintedente desde 1921 hasta 1925. El 6 de Marzo de 1935 es nombrado Director Honorario y nuevamente elegido Vicesuperintendente de 1949 a 1951, año en que es elegido Superintendente, cargo que rechaza para no ejercer mayores cargos que su padre.

Don Oscar Dávila falleció en Santiago, el 27 de junio de 1970, le faltaban sólo tres meses para cumplir 70 años de servicio. Era casado con doña Adelaida Izquierdo Phillips y tuvo seis hijos.

> Imprimir biografía

Gaspar Toro Barros

Gaspar Toro Barros

Ingresa a la Compañía el 11 de Abril de 1904, siendo un entusiasta voluntario. En 1906 integró la delegación de Quintinos que fue a Valparaíso en ayuda de las víctimas del terremoto. En 1909 se titula de Abogado. Integra el equipo de competencia que gana el primer premio de la Quinta, el Premio Presidencial de 1916.

Ocupó los siguientes cargos: Ayudante, Teniente 2°, Teniente 1°, Capitán, Tesorero y Director por más de 7 años. Por su gran desempeño en el Directorio, fue nombrado Director Honorario en 1951.

En 1954, la Tercera Compañía de Bomberos de Valparaíso lo nombra voluntario honorario. Fallece en Santiago el 23 de enero de 1956.

> Imprimir biografía

Ricardo Montaner Letelier

Ricardo Montaner Letelier

Ricardo Montaner ingreso a la Quinta el 3 de septiembre de 1915, se destaco en los incendios y en los equipos de competencia. En 1927 es elegido Capitán, cargo que ocupa en tres oportunidades, totalizando 5 años y 7 meses.

Durante su Capitanía en 1935, la Quinta obtiene su primer Premio José Miguel Besoaín, triunfo que vuelve a repetir al año siguiente.

A Ricardo Montaner se le debe el haber recuperado nuestra bomba fundadora que estuvo 43 años ausente de nuestro cuartel. En 1936 logró ubicarla en una Compañía de Bomberos de provincia y viajó a adquirirla.

El 14 de agosto de 1944 se declaró un incendio en San Ignacio esquina Ñuble. El intenso frío de esa madrugada no impidió concurrir al sitio amagado a buen número de honorarios que abandonaron sus casas para ayudar a los activos en la extinción del siniestro. Uno de ellos, el más asiduo asistente no llegó. Fue encontrado muerto dentro de su automóvil cuyas luces encendidas rompían la espesa niebla. RICARDO MONTANER LETELIER murió de un ataque al corazón que lo sorprendió, vestido con su uniforme de trabajo, camino de un incendio al que nunca llegó. Su activa vida bomberil que no decayó en treinta años y se extinguió en la soledad y oscuridad de la noche pero, aún hoy, continúa brillando como ejemplo de trabajo y cumplimiento de obligaciones voluntariamente impuestas.

Por un acuerdo especial de la Compañía su retrato fue colocado en la sala de sesiones.

> Imprimir biografía

Eduardo Perez Covarrubias

Eduardo Pérez Covarrubias

Jorge Gaete Rojas

Jorge Gaete Rojas

Jorge Gaete nació en La Serena, el 7 de marzo de 1891, era hijo del Presidente de la Corte Suprema don Gabriel Gaete Ríos y de doña Rita Rojas Huneeus. Estudio en el Instituto de Humanidades y en la Universidad de Chile, de donde se tituló de Abogado el 23 de abril de 1913.

Ingresó como Oficial supernumerario del Ministerio de Justicia en 1912 y al año siguiente ascendió a Jefe de Sección, en 1918 es Relator de la Corte de Apelaciones y en 1920 es promovido a Subsecretario de Justicia y a relator del tribunal de árbitros encargados de dirimir el triunfo presidencial de aquel año.

En 1924 es nombrado Ministro de Justicia e Instrucción Pública y en 1931, Notario de Santiago. El gobierno Sueco lo nombró Comendador de la Orden Estrella Polar.

Como Abogado y Notario siempre prestó a los bomberos gratuitamente sus servicios profesionales. Era el único Notario que firmaba todo con tinta verde, verdes eran sus timbres, membretes y el decorado de su oficina.

Jorge Gaete ingreso a la Quinta, el 15 de abril de 1908, al poco tiempo se destaca entre los voluntarios. En 1916 integra el equipo que ganó el Premio Presidencial y en 1919 el Premio de la Comandancia. Fue 7 años Maquinista, 2 años Secretario, 4 años Teniente 1°, 2 años Capitán y 4 años Director.

En 1942 es elegido Secretario General del Cuerpo, cargo que ocupa por 5 años y 5 meses. En 1948 es nombrado Director Honorario y en 1951 es elegido Vicesuperintendente. En 1970 la Tercera de Valparaíso lo hizo honorario. En su larga hoja de servicio registra una anotación por graves heridas en el incendio del 19 de febrero de 1912 y el premio de constancia por 70 años de servicio con 2.709 asistencias sobrantes.

Don Jorge Gaete falleció en Santiago, el 28 octubre de 1983, ya había cumplido 75 años de servicio, siendo el Quintino que más tiempo ha servido a la Compañía. Era casado con doña Blanca Vergara Torres y tuvo tres hijos.

> Imprimir biografía

Sergio Dávila Echaurren

Sergio Dávila Echaurren

Eduardo Swinburn Herreros

Eduardo Swinburn Herreros

Sergio Avaria Pemjean (1915-1993)

El voluntario honorario Don Sergio Avaria Pemjean, fue maquinista de nuestra bomba fundadora "LA AMERICA" por más de 45 años, mantuvo las tradiciones y junto a otros destacados voluntarios, mantuvo, arreglo y fue maestro de muchas generaciones en el arte de mantener las tradiciones, especialmente aquellas que decían relación con nuestra fundadora y es así como días antes de dejar este mundo, él solicitó que sus restos fueran cremados y las cenizas fueran entregadas a su bomba LA AMERICA en algún instante en que estuviera funcionando y disparando sus chorros de agua con fuerza.

El Director de la época Don Alfredo Egaña Respaldiza de acuerdo con el Sr. Capitán Don Francisco Mujica Ortuzar y con el objeto de realzar este momento, citaron a toda la Compañía a Academia y ordenó a los voluntarios maquinistas de "LA AMERICA" hacerla andar, cuando los humos de su caldero se dirigían con toda su fuerza al infinito se procedió a la ceremonia.

En las imagenes podemos ver al Director Alfredo Egaña, Capitán Francisco Mujica y Maquinista de la fundadora Ramón Rodríguez Chadwick dirigiendo unas sentidas palabras a la familia y voluntarios asistentes.

También a "La América" lista y rodeada por sus maquinistas y a Los hijos de nuestro voluntario Sergio Avaria, Gustavo Adolfo y Sergio que vacían la ánfora con sus cenizas en la pala de la bomba sostenida por el Maquinista Ramón Rodríguez Ch.

> Imprimir biografía

Mario Errázuriz Barros

Mario Errázuriz Barros