Quinta Compañía de Bomberos

En Servicio

TERCERA COMPAÑIA DE BOMBEROS DE VALPARAISO "COUSIÑO Y AGUSTIN EDWARDS"


NACIMIENTO DE LA COMPAÑIA

El 1 de Septiembre de 1853 estalló un incendio en la calle de la Victoria que destruyó una gran cantidad de hermosas residencias del barrio Almendral. Ante la emergencia, debieron concurrir las flamantes Compañías constituyentes de la Asociación, quienes después de titánica labor, lograron detener el avance de las llamas al pié de la residencia del insigne empresario de esos años, el señor Matías Cousiño.

El incendio, que pudo tener funestas consecuencias, hizo recapacitar a vecinos del lugar en la necesidad de dotar al extenso barrio del Almendral, de una Compañía de Bomberos para que atendiera las emergencias del sector. Ese fue el punto de partida para la creación de la Tercera, la que por estar enclaustrada en el barrio, la gente la conoció desde un principio como "La Bomba del Almendral". El artífice para la concretización de la idea fue el señor Matías Cousiño, quién encargó de su propia cuenta, una bomba de palancas a los Estados Unidos.

En Enero de 1854 se esbozaron las bases para constituir la nueva institución, aunque se optó por esperar la llegada de la nueva máquina para darle la forma definitiva. Acercándose la fecha del arribo, los vecinos que habían firmado la lista de adherentes, se reunieron para la constitución efectiva de la nueva entidad. Esto ocurrió el 13 de Octubre de 1854 en los salones de la antigua Bolsa Comercial, que a la sazón se erigían el lugar que hoy ocupa el monumentos a los Héroes de Iquique. En dicha reunión inaugural, se eligió a la primera oficialidad. Esta no estuvo exenta de algunas posiciones encontradas, pues a la idea de gran número de los adherentes, de reconocer el gesto efectuado por el señor Matías Cousiño, eligiendo en el cargo de Director a su hijo, el señor Luis Cousiño Squella; otro sector, encabezados por los hermanos Costabal, se oponía al encontrar al señor Cousiño Squella un imberbe, pues contaba con tan solo veinte años de edad. Realizada la elección, salió electo como Director el señor Luis Cousiño Squella y como Capitán el señor Edmundo W. Sartori.

El 2 de Noviembre de ese año, se recibió la máquina encargada a Estados Unidos y fue bautizada como "Cousiño", en honor a su donante y con ese mismo nombre se distinguió a la Tercera por años.


CONSOLIDACION DE LA COMPAÑIA

Durante toda su existencia, la Tercera ha ocupado como sede de su cuartel, el inmueble que actualmente ocupa en avenida Pedro Montt al llegar a Freire.

La cesión de los terrenos, en el cual durante muchos años estuvo el cuartel del Regimiento 2° de Línea, se debió a una gestión personal del Superintendente de la Asociación, señor Angel Custodio Gallo Goyenechea, a su vez voluntario de la Compañía, ante el presidente de la República don Manuel Montt. Esto ocurrió el año 1856. Ante el requerimiento del señor presidente, el Congreso aprobó un proyecto por el cual los terrenos se entregaban a la 3ª más la suma de $ 4.000. - para la construcción del cuartel.

Una vez en posesión del terreno y de los fondos necesarios para la construcción, el Capitán de la Compañía señor Edmundo Sartori, tomó como cruzada personal la erección del edificio que serviría de cuartel a la Compañía. El esfuerzo y cariño desplegado por oficiales y voluntarios, poco a poco fueron dando forma, transformando y mejorando el tan ansiado cuartel.

En cuanto al edificio, el año 1886 se pensó en la conveniencia de proceder a una completa transformación del mismo. Se reunieron los fondos necesarios y se llamó a propuestas públicas para los trabajos de reconstrucción. El nuevo cuartel pudo ser inaugurado el 24 de Marzo de 1889.

El nuevo edificio contaba con todas las comodidades que se podían necesitar en la época: amplia sala de Materiales, cómodas pesebreras en la parte baja (donde hoy se sitúa la Guardia Nocturna) y hermosas salas para diversos fines en la parte alta. Una vistosa torre coronaba el edificio, la que sirvió de campanario para los llamados a incendios. A su vez, las dependencias se vieron finamente alhajadas por el mobiliario donado el año 1888 por el señor Arturo Edwards Ross, encargado en forma especial a la Casa Rondanell y Cía. de París, Francia. La gran mayoría de este mobiliario adorna nuestro Salón de Honor hasta nuestros días. Así como del primitivo edificio, el alma de los trabajos fue el Capitán señor Sartori, la de este nuevo inmueble fue la del señor Carlos García Ledesma, también ocupando el cargo de Capitán de la Tercera.

El 16 de Agosto de 1906 se derrumbó esta obra levantada con tanto pundonor y sacrificio, el terremoto que sacudió a Valparaíso, así como no respetó la gran mayoría de los edificios de la ciudad destruyó en gran medida el cuartel. Este traspié, en lugar de acongojar a los tercerinos, sirvió para mostrar el ímpetu que anima a los voluntarios de la Tercera y, a la vuelta de algunos meses se comenzó la reconstrucción.

A la cabeza de este nuevo esfuerzo se contó nuevamente con el voluntario señor Carlos García Ledesma, esta vez acompañado por otros dos insignes hombres de las filas tercerinas: los señores Roberto Felipe Délano Ross y Carlos Van Buren Vallejo. Esta comisión tomó la iniciativa de la recolección de los fondos para financiar la obra y de la vigilancia de los trabajos. El flamante cuartel se reinauguró el 13 de Octubre de 1908 con toda la solemnidad que ameritaba la ocasión. Durante todo el tiempo que transcurrió entre el 16 de Agosto de 1906 y la fecha indicada, la Compañía no se desplazó del lugar para cumplir sus funciones.

Un nuevo terremoto, esta vez el de Marzo de 1985, echó por tierra el cuartel en su parte posterior, salvándose del devastador sismo, sólo el Salón de Honor, Casino, Sala de Máquinas y Guardia Nocturna. En esta oportunidad se debió lamentar el tener que abandonar, por única vez, el preciado cuartel para una reconstrucción, que por las circunstancias económicas de esos años, no se vislumbraba posibilidad alguna de que fuera en el corto plazo. Pero a la carencia de fondos propios, comenzó una cruzada para conseguir el financiamiento necesario para levantar nuevamente la querida casa. Se encontraron un sinnúmero de problemas, los Directores de la Compañía de esos años, señores Fernando Mutis Osuna y Arturo Sabugo Silva, les tocó una dura batalla para la reconstrucción. Se recolectaron fondos entre los voluntarios, amigos de la Tercera y, finalmente, se pudo recibir el decidido apoyo de un gran amigo: el almirante señor José Toribio Merino Castro. El, como miembro de la Junta de Gobierno, dispuso el aporte final para lograr la reconstrucción. Con la emoción que puede embargar a los hijos que retornan a su hogar, el Sábado 17 de Marzo de 1990, la Tercera volvió a su cuartel tras cuatro años y fracción de estar cobijados en módulos del Cuerpo de Bomberos en calle Pudeto.

MATERIAL RODANTE

El material rodante que ha tenido la Tercera comienza con la aludida bomba "Cousiño", recibida el 2 de Noviembre de 1854, era una bomba de palanca y de tracción manual, como ya se reseñó fue don Matías Cousiño quién dono los fondos para su traída. Desde sus inicios la Compañía tuvo como nombre propio el de "Cousiño".

El año 1868, siendo Director el señor Antonio Barrena Lopetegui y Capitán el señor Anastasio Bello, inquietos por modernizar el material bomberil, se movilizaron para conseguir fondos para la importación de una nueva máquina, los mayores aportes para esta causa fueron de los señores Agustín Edwards Ossandón, Emeterio Goyenechea y Angel Custodio Gallo Goyenechea. Con lo recaudado se encargó a Merryweather & Sons, de Inglaterra, una bomba de vapor para ser tirada por caballos. El nuevo implemento llegó a Valparaíso en Febrero de 1869 y se le denominó "Cachapoal", tal como se llamaba el vapor que la transportó desde el país de origen. A contar de esa fecha la Tercera se denominó "Cousiño y Cachapoal". Al parecer por las denominaciones de las dos bombas con que contaba.

El año 1878 el Tesorero de la Asociación y voluntarios de la 1ª Compañía, señor Agustín Edwards Ross, propuso a la Tercera obsequiar de su peculio, un nuevo carro con la condición de que ésta entregara a la 1ª la "Cachapoal". Este interés obedecía, a que la "Cachapoal" resultaba demasiado poderosa para las fuentes de agua que la alimentaban, pues secaba con gran rapidez los pozos y represas de esteros. Aceptada esta proposición, se encargó la nueva bomba a Estados Unidos y se entregó a la Tercera el 12 de Octubre de 1879, siendo bautizada en honor a su donante como "Agustín Edwards", aunque con el tiempo todos la conocieron como "La Cucha". A partir de ese entonces, la Tercera se denominó hasta hoy como "Cousiño y Agustín Edwards". Esta bomba de vapor tuvo grandes tareas al servicio de la Tercera, como fueron el desague de casas y calles, tras el desborde del Tranque Mena en Agosto de 1888; como también, en la sofocación de diversos incendios provocados la noche del 28 de Agosto de 1891, luego de la decisiva batalla de Placilla entre las fuerzas del Ejército Revolucionario y las fuerzas del presidente Balmaceda, que culminó con la derrota de estas últimas.

Los aportes de la señora Juana Ross de Edwards, madre del donante de "la Cucha"; de la señora Isidora Goyenechea, viuda del primer Director señor Luis Cousiño; Compañías de Seguros, voluntarios y amigos de la Tercera; se utilizaron para la modernización del material rodante. El 18 de Junio de 1896 se recibió una nueva bomba a vapor, importada desde los Estados Unidos y se le bautizó como "Agustín Edwards", según los voluntarios "La nueva Cucha" (Hoy la conserva como reliquia la 1ª Compañía de Bomberos de Los Andes). A esta bomba le cupo un inusitado despliegue de trabajo con motivo de los incendios que estallaron el 16 de Agosto de 1906 como consecuencia del terremoto.

El año 1913 con fondos donados por el voluntario señor Carlos Van Buren Vallejo, se encarga a Alemania la primera bomba automóvil para la Tercera. El carro llega en Diciembre de ese año y es bautizado como "Alberto Van Buren". La llegada de este nuevo material da paso al retiro de la querida "Cucha" y a la transformación vital que experimenta la extinción de incendios con la incorporación del automóvil. El año 1914 la romántica bomba de vapor deja el cuartel.

Varios carros se incorporan con los años al servicio de la Tercera, así como también, se van enajenando aquellos que dejan de prestar vida útil para la Compañía. Sin embargo, el 26 de Diciembre de 1949 llega a Valparaíso el carro que marcaría un hito en la historia de la Tercera: el American La France que es bautizado como "Carlos Van Buren". Este carro fabricado especialmente por una fábrica dedicada a carros bombas, vino a revolucionar todo lo conocido en Valparaíso en cuanto a material bomberil. Su calidad la demuestra incluso en nuestros días, que se encuentra en custodia como Reliquia Operativa. Decimos que marca la historia, pues en ese carro encontraron la muerte dos de los mártires de la Tercera.

MURIERON EN EL SERVICIO

El 30 de Enero de 1907, la Tercera y la Octava Compañías celebraron un ejercicio combinado con el propósito de probar un carro telescópico, recientemente incorporado por la última de las citadas. El ejercicio tuvo lugar en calle Molina, entre Blanco y Errázuriz, sitio que mostraba a oriente y poniente edificios derruidos como consecuencia del terremoto ocurrido sólo cinco meses antes. Estirada la telescópica se efectuaron maniobras con voluntarios, pero sin dar agua. Luego se estiró a todo su largo y se vio su resistencia sin denotar mayores problemas. Para terminar, se proveyó de agua un pitón puesto en la punta de la escala con el máximo de presión, tras dirigir el pitón en algunas direcciones, sorpresivamente, la escala se inclinó hacia su derecha y perdiendo su punto de apoyo, se desplomó. En su caída hicieron palanca restos de murallas que quedaban, lo que hizo quebrarse a la escalera, causando con ello un mayor impacto en aquellos voluntarios que tenían a su cargo el pitón en su extremo. En el mismo lugar falleció el Teniente 2° de la Tercera señor, Rafael Devés Casanueva. A las pocas horas, mientras recibía primeros auxilios, falleció el voluntario Alberto Van Buren Vallejo.

Por otra parte, el viernes 23 de Enero de 1959, alrededor del mediodía, la central del Cuerpo de Bomberos dio la alarma de incendio, indicándose como lugar del siniestro un inmueble de calle San Benito en el Cerro Larraín de nuestra ciudad. Nuestro carro American La France salió al llamado a cargo del Teniente 1° señor Aníbal Cruzat Matta, acompañado de otros voluntarios, y a cargo de la conducción del carro se encontraba el Cuartelero señor Manuel Urra Riveros. El carro enfiló por avenida Pedro Montt en dirección hacia avenida Argentina y en la intersección de Pedro Montt con avenida Uruguay, colisionó violentamente con el carro Mack de la Quinta Compañía, que bajaba por Uruguay de cerro a mar. Como resultado del violento impacto, falleció en el lugar, el Teniente 1° señor Aníbal Cruzat Matta, los otros voluntarios resultaron con lesiones diversas, pero favorablemente sin peligro para sus vidas. Por otra parte, el Cuartelero señor Manuel Urra Riveros, a consecuencia de las lesiones recibidas, agonizó para fallecer a los tres días.

Estos son los cuatro mártires que muestra la historia de la Tercera. Todos ellos fallecidos en circunstancias trágicas e inesperadas. Todos con el ímpetu naciente del amor a su querida Compañía. El Teniente 2° señor Rafael Devés Casanueva era hijo de don Raimundo y doña Rafaela, tenía a la fecha de su muerte 28 años de edad, en su vida particular se desempeñaba como Corredor de la Bolsa y contaba con 8 años al servicio de la Tercera. Su padre, de origen francés, era miembro de la Quinta y había ocupado el cargo de Superintendente del Cuerpo entre los años 1889 y 1899. El voluntario Alberto Van Buren Vallejo, era hermano del insigne hombre de negocios y filántropo porteño, el señor Carlos Van Buren Vallejo, también voluntario de la Tercera. Había ingresado a la Compañía el 12 de Junio de 1906. En sus años de estudiante, había cursado hasta 5° año de Medicina, pero por razones de salud no pudo finalizar dichos estudios. Por años se desempeñó en Redacción del diario "El Mercurio" de nuestra ciudad. Por asuntos de familia había partido a Caldera después del terremoto, por esas extrañas circunstancias del destino, había regresado a la ciudad el día anterior al accidente que le privó la vida. El Teniente 1° señor Aníbal Cruzat Matta, había demostrado su constante preocupación por el material rodante de la Compañía. Los fierros lo apasionaban y quizás esa fue la circunstancia que lo sorprendió en el cuartel el día 23 de Enero de 1959, cuando salió presuroso al combate del fuego que lo reclamaba. Había ingresado a la Compañía en Marzo de 1943 y contaba a la fecha de su muerte con 16 años de servicios. Por otra parte, el señor Manuel Urra Riveros, prestaba servicios a la Compañía como Cuartelero y se había destacado en el tiempo que ocupaba el cargo, como un servidor leal y eficiente, poseedor, además, de un carácter afable y receptivo.

LOS HOMBRES QUE HAN HECHO HISTORIA

A lo largo de su historia, la Tercera ha tenido entre sus filas voluntarios que han llegado a ser grandes aportes a la historia patria, a la ciudad y al Cuerpo de Bomberos de Valparaíso. Su primer Director, don Luis Cousiño Squella, ha pesar de no haber perdurado por largo tiempo en sus filas, se le reconoce haber ocupado el cargo más importante a que puede optar un voluntario en la Compañía. Su vida posterior dejó un gran aporte a diversas instituciones de nuestro país, quizá, el más notable, haya sido el obsequio a la ciudad de Santiago del Parque Cousiño, hoy Parque O'Higgins. En el orden social, fue el fundador del célebre Club de la Unión de nuestra capital. El primer Capitán, don Edmundo Sartori, tiene un aporte vital para la Tercera. Fue el hombre que le dio la disciplina y orden de una institución naciente. Además, fue la piedra angular para la construcción del primer cuartel. Don Angel Custodio Gallo Goyenechea, pertenecía a una acaudalada familia y tuvo activa participación en la vida pública. Fue el primer voluntario de la Tercera que llegó al cargo de Superintendente de, la en aquellos años, Asociación de Bomberos Voluntarios. Fue diputado ante el Congreso Nacional y, posteriormente, fundador de la 2ª Compañía de Bomberos de Santiago. El señor Manuel A. del Río, nunca llegó a ser Director de la Compañía, pero sí fue Capitán, y su labor en este último cargo lo catapultó para ser Comandante del Cuerpo y, más tarde Superintendente. La muerte lo sorprendió ejerciendo este importante cargo. Sumamente preocupado de la historia bomberil porteña, fue de los primeros en escribir una historia del Cuerpo. También fundó otras instituciones bomberiles.

La Tercera tuvo la ingrata circunstancia el año 1859, a raíz de una revuelta encabezada por don Pedro León Gallo Goyenechea, de que tuvieran en prisión a su Director, Capitán y Teniente 3°, los señores Angel Custodio Gallo Goyenechea, Juan J. Rodríguez y Manuel A. del Río, respectivamente. Además, su Secretario, don Octavio González Raimundis, se debió autoexiliar regresando posteriormente a Chile. Con el tiempo llegó a ser Cónsul de Chile en París. Durante los días de aquella revuelta, dejó de existir el joven voluntario tercerino don Domingo Segundo Espiñeira. Para cumplir con sus exequias fúnebres, se solicitaron los respectivos permisos, sin embargo la autoridad los negó para ser realizados en pleno día. Para suplir esta eventualidad, los funerales se hicieron a la una de la madrugada usándose para la iluminación chonchones. De esta triste circunstancia quedó la costumbre hasta nuestros días, de celebrar los funerales de voluntarios del Cuerpo de Bomberos en horas vespertinas e iluminados con antorchas.

Con ocasión del bombardeo de Valparaíso por la escuadra española, el 31 de Marzo de 1866, cupo a la Tercera un arduo trabajo tras los incendios ocasionados por tan deleznable ataque. Los voluntarios debieron soportar en forma estoica en su cuartel, las tres horas que duró el bombardeo. Su trabajo posterior se dedicó a combatir el fuego producido en los Almacenes Fiscales, para continuar defendiendo casas habitación en la antigua plaza Municipal (hoy Echaurren).

Puede ser que los momentos más amargos vividos por la Tercera hayan sido los acontecidos con la revolución de 1891. El 3 de Marzo de aquel año, el Presidente de la República don José Manuel Balmaceda, ordenó y notificó a la Dirección General del Cuerpo, que los voluntarios de la Tercera deberían abtenerse de concurrir a incendios, ejercicios y academias; como también, de concurrir a las salas del Cuartel, so pena de prisión. En palabras simples: la Compañía quedó prácticamente clausurada. Esta triste situación se prolongó hasta el 28 de Agosto de 1891, en esa fecha las fuerzas balmacedistas cayeron derrotadas en Placilla poniendo fin a la contienda. Esa noche, llamada también "La noche triste", se volvieron a abrir las puertas del cuartel y dieron albergue a 200 soldados del Ejército Constitucional. Tan lamentable guerra fratricida privó de la existencia a dos voluntarios de la Tercera: el señor Enrique García Ledesma, en la batalla de Huara, y el señor Eusebio Guerra, que cayó en Concón. La solidaridad de las otras Compañía del Cuerpo en esos tristes meses fue ejemplar. En las formaciones para ejercicios y otros, un gran espacio se dejaba entre la 2ª y 4ª, para demostrar que allí faltaba la Tercera. En un Ejercicio y Revista General acontecido con posterioridad a los hechos, el día 11 de Octubre de 1891, el Directorio General felicitó a la Compañía tras el "vejamen dictatorial".

Tuvieron paso por la Tercera los hermanos Juan y Mateo Clark, constructores del ferrocarril que une Los Andes con Mendoza. Otros hombres insignes han sido tercerinos. El acaudalado señor y gran filántropo porteño, don Carlos Van Buren Vallejo. Hombre que dio parte de su fortuna en vida en favor de incontables instituciones de nuestra ciudad; don Rafael Luis Barahona San Martín, abogado radicado en Valparaíso el año 1905, llegó a ser senador y Ministro del Interior y ocupó los cargos de Comandante y Superintendente del Cuerpo. Don Juan Enrique Lyon Sarratea, quizá uno de los grandes Comandantes que haya tenido el Cuerpo de Bomberos de Valparaíso, gran organizador y propulsor de muchas directrices que perduran hasta nuestros días.

Doce voluntarios de la Tercera han ocupado el alto cargo de Superintendente del Cuerpo, a saber, los señores: Angel Custodio Gallo Goyenechea, Carlos García Huidobro, Manuel A. del Río, Ricardo H. de Ferari Goñi, Carlos Van Buren Vallejo, Carlos García Ledesma, Guillermo E. Purcell Verdugo, Rafael Luis Barahona San Martín, Carlos David Finlay Montenegro, Guillermo Purcell Winter Rafael Luis Barahona Stahr y Domingo Monteverde Engelbach desde 1998 hasta la fecha siendo reelegido para el período 2001-2002. Por increíble circunstancia, ha ocurrido que dos padres e hijos han llegado a tan importante cargo, los señores Purcell y Barahona. Seis de sus voluntarios han ocupado el cargo máximo del servicio activo del Cuerpo, el de Comandante, fueron los señores: Angel Custodio Gallo Goyenechea, Manuel Riofrío Papa, Manuel A. del Río, Carlos García Ledesma, Juan Enrique Lyon Sarratea y Rafael Luis Barahona San Martín. Otros tantos han servido diversos cargos de la Dirección General. Inoportuno sería nombrarlos a todos, pero la historia de la Tercera los tiene en su preciada historia. Podremos pecar de ingratos con muchos que no han sido nombrados en esta breve síntesis, pero sería injusto no rendir un tributo a quienes han hecho brillar ese número TRES.

El año 1934 don Rafael Luis Barahona San Martín escribió el Prólogo de un libro escrito por el Secretario de esa época, don Guillermo E. Meyer, llamado "Tradiciones Tercerinas". El primer párrafo de ese prólogo quizás resuma lo que es esta Compañía, decía: "¡La Tercera!¡Qué mezcla tan original de austera disciplina y de alegría desbordante!¡Qué espléndida escuela de rígido civismo y, al mismo tiempo, que hogar más grato y centro más íntimo de noble amistad y leal camaradería!"

LAS AMISTADES QUE PERDURAN

Una antigua amistad envuelve a la Tercera de Valparaíso con la Quinta Compañía de Bomberos de Santiago, "Bomba Arturo Prat". Esta reciprocidad de afecto, empezó a concretar su acuerdo protocolar, con ocasión de las Bodas de Plata del Cuerpo de Bomberos de Santiago, en Diciembre de 1888. En tal celebración, el Cuerpo de Bomberos de Valparaíso se hizo representar por delegaciones de cada una de sus Compañías y,la de la Tercera con posterioridad a los actos oficiales, fue objeto de cariñosas manifestaciones de simpatía por parte de los quintinos que culminaron con una cena a la delegación en el Club de Septiembre. La unión se consagró oficialmente meses más tarde. En Reunión de Compañía celebrada el 25 de Febrero de 1889, la Tercera tomó el acuerdo de celebrar un canje con la Quinta de Santiago. En éste se estipulaba que todo miembro perteneciente a la 5ª que se encontrare en Valparaíso, gozaría de todas las prerrogativas que concedía el Reglamento de la 3ª a sus voluntarios. Comunicado este acuerdo a la 5ª; ésta, a su vez, en Reunión llevada a cabo el 13 de Abril de aquel mismo año, corroboró un acuerdo similar para voluntarios de la 3ª que estuviesen en Santiago. Se ha tomado como fecha oficial de este canje, el 13 de Abril de 1889 y es el de más antigua data con reconocimiento de los Cuerpos de Bomberos de Valparaíso y Santiago. Fueron artífices de esta más que centenaria amistad; por parte de la Tercera, los señores: Roberto Pretot Freire, Carlos García Ledesma y Ricardo Escobar Cerda, Director, Capitán y Secretario, respectivamente; y por parte de la Quinta, los señores: Benjamín Dávila Larraín, Director; Ignacio Santa María, Capitán; y Ricardo Reyes Solar, Secretario.

Esta inmaculada amistad, ha tenido diversas circunstancias en que se ha probado la verdadera hermandad existente entre ambas Compañías. Quizá valga la pena recordar una que muestra lo que es este canje: En Junio del año 1891, estando la 3ª clausurada por disposición del gobierno de don José Manuel Balmaceda, falleció en Santiago su voluntario señor Santiago Ross. Impedida la Tercera de concurrir a los servicios fúnebres por el impedimento señalado, la Quinta se hizo cargo y acompañó en su dolor a la 3ª. Innumerables han sido las celebraciones que ambas Compañías han tenido en los años de unión que llevan. Aniversarios, tanto de las Compañías involucradas como del canje mismo, aquí y allá, han sido testimonio del verdadero afecto que se siente por la hermandad bien concebida.

Por otra parte, la Tercera de Valparaíso y la Primera de Viña del Mar, acordaron un canje, similar al existente con la 5ª de Santiago, que se inició el 26 de Abril de 1915. La 1ª viñamarina tomó como modelo el Reglamento y uniforme de la 3ª y uno de sus fundadores fue en gran tercerino: don Roberto Felipe Délano Ross. Este canje, algo más joven que con la 5ª , es ya algo más que octogenario.